jueves, 8 de septiembre de 2011

Un algoritmo general de tipo Ruffini para la división de polinomios arbitrarios


Estimad@ lector/a,
muy probablemente recordarás con cierto estupor aquellas soporíferasclases de matemáticas en los primeros años de la educación secundariadedicadas a la división de polinomios.Estoy seguro de que tu gusto por las matemáticas no se debeprecisamente a la división de polinomios. ¡Cuánto tiempo dedicado amultiplicar y dividir potencias de la variable independiente x! ¡Yaquellos fastidiosos cambios de signo en los coeficientes! Recordarásademás aquella estupenda regla de Ruffini (tambiénconocida como algoritmo de Horner) que, entre otras muchas cosas,permitía realizar de modo inmediato divisiones de polinomios en las queel polinomio divisor era de grado uno.
Con este algoritmo tan maravilloso a nuestra disposición, es muy probable que tú mism@ te preguntaras por qué no se nos facilitaba en clase un algoritmo similar para realizar las tediosas divisiones de polinomiossin tener que recurrir a las potencias de la dichosa variable x y a losincordios cambios de signo en los coeficientes que surgen en elalgoritmo usual de la división. ¡Cuántas veces habremos cometidoerrores inocentes en este proceso, echando al traste parte del trabajorealizado anteriormente!
Con este artículo pretendemos que aprendas a dividir polinomios engeneral por medio de un método algorítmico que generaliza de modonatural la regla de Ruffini.
A modo de ejemplo introductorio consideremos la división (2x3-x2+x-5):(x+2) (cociente de grado 2 y resto de grado 0) por medio de la regla de Ruffini
que, como es sabido, nos da un cociente C(x)=2x2-5x+11 y un resto R(x)=-27.
Pues bien, presentamos ahora un algoritmo general al estilo de la regla de Ruffini que permite realizar divisiones de polinomios cualesquiera con un costo computacional bajo.
Antes de justificar teóricamente el algoritmo general, presentamoscinco ejemplos como ilustración del algoritmo. En todo momentoasumiremos, sin pérdida de generalidad, que el polinomio divisor tienecoeficiente director igual a 1 (en otro caso, bastaría con dividirtodos los coeficientes del polinomio dividendo y del polinomio divisorpor el valor de dicho coeficiente).
Aconsejamos la realización paso a paso de las tablasque aparecen abajo para una mejor comprensión del algoritmo. Si sesimultanea la realización de las tablas con el proceso de división depolinomios usual se entenderá la relación que existe entre el procesousual y las diagonales inversas de las tablas.
Tal vez los detalles que sean de mayor complejidad en la configuraciónde las tablas son las posiciones nulas (cuadros negros) que aparecen enlas mismas. En general, a la hora de configurar las tablas paradesarrollar el algoritmo de división, notaremos que si el divisor tienegrado k+1, con k≥0, entonces deben ubicarse k(k+1) posiciones vacías (o nulas), separadas simétricamente en dos grupos triangulares de k(k+1)/2cuadros, que no deben tenerse en cuenta a la hora de realizaroperaciones en la tabla. En particular, si el divisor es de grado 1entonces no se insertarán posiciones vacías en la tabla. La realizaciónde las divisiones por el proceso usual nos hace ver por qué debenaparecer estas posiciones nulas en las tablas.
Ejemplo 1: Dividir (3x2-4x+1):(x2-3x+2)
Sabemos a priori que el proceso nos conducirá a un resto de grado 1 y a un cociente de grado 0.
Formamos entonces una tabla al estilo Ruffini, en cuya fila superior secolocan los coeficientes del dividendo (de mayor grado a menor grado) yen cuya primera columna se colocan los coeficientes del divisorcambiados de signo (de menor grado a mayor grado), exceptuando elcoeficiente director (que vale 1). A continuación se inicia el procesousual de la regla de Ruffini.
En caso de que el grado del divisor sea mayor o igual que 2, notamosque al realizar la tabla quedan posiciones vacías en las primerascolumnas. Estas posiciones deben situarse simétricamente en el tablero(es decir, también habrán posiciones vacías en las últimas columnas detablero) y no deben considerarse a efectos operacionales.


Se comprueba entonces que efectivamente el cociente de la división es C(x)=3 y el resto R(x)=5x-5.
Ejemplo 2: Dividir (x3+x-1):(x2+1)
Sabemos que el proceso nos conducirá a un resto de grado 1 y a un cociente de grado 1.
Colocamos los coeficientes convenientemente en la tabla y realizamos elmismo proceso anterior. Observemos la disposición simétrica de lascasillas nulas en la tabla.


Así, el cociente será C(x)=1x+0=x, y el resto R(x)=0x-1=-1.
Ejemplo 3: Dividir (5x5-4x4+3x3-2x2+x):(x3-7x2+6x-2)
En este caso, el proceso nos conducirá a un resto de grado 2 y a un cociente de grado 2.


Podemos comprobar que efectivamente el resto de la división es R(x)=1152x2-1077x+380, mientras que el cociente viene dado porC(x)=5x2+31x+190.
Ejemplo 4: Dividir (3x5-4x4+2x2-x-1):(x4-3x3+x-2)
El proceso debe conducirnos a un resto de grado 3 y a un cociente de grado 1.

El proceso indica que el cociente es C(x)=3x+5, mientras que el resto viene dado por R(x)=15x3-x2+9.
Ejemplo 5: Dividir (2x7-3x6+x4-x3+2x2-3x+1):(x5-3x4+x2-3x+3)
El algoritmo nos conducirá a un resto de grado 4 y a un cociente de grado 2.


De esta manera el cociente será C(x)=2x2+3x+9, y el resto R(x)=26x4+2x3-4x2+15x-26.
Esperamos que estos ejemplos hayan ilustrado convenientemente elalgoritmo de división. Aún así recomendamos la realización paso a pasode cada una de las tablas que aparecen en los ejemplos. Este algoritmono es nada casual y está basado en un desarrollo de los coeficientesque van apareciendo en cada paso de la división general de polinomiospor el método usual. A continuación justificamos teóricamente elalgoritmo presentado anteriormente. Para ello nos acercaremos alalgoritmo general estudiando previamente los casos en los que eldivisor tiene grado 1, 2 y 3. 
En lo que sigue consideramos un polinomio dividendo de grado n de la forma:
p(x)=pnxn+pn-1xn-1+...+p2x2+p1x+p0,
y supondremos, sin pérdida de generalidad, que el polinomio divisor es mónico (coeficiente director igual a 1) y tiene grado k+1, con k≥0:
q(x)=xk+1+qkxk+qk-1xk-1+...+q2x2+q1x+q0,
con la condición de que nk+1.

  • Divisor de grado 1: q(x)=x+q0.
En este caso, asumimos n≥1con lo cual se obtiene un cociente de grado n-1 y un resto de grado 0 de la forma:
C(x)=Dnxn-1+Dn-1xn-2+...+D2x+D1
R(x)=D0

Si efectuamos el proceso de división usual, comprobaremos que los coeficientes Dj's se calculan a través de la recurrencia
Dn= pn
Dj= pj - Dj+1*q0, j=n-1, n-2,...,2,1,0,
o equivalentemente
Dn+1=0
Dj= pDj+1*q0, j=n,n-1,...2,1,0. (1)
El algoritmo (1) no es otra cosa sino la regla de Ruffini clásica. Vemos además que su costo computacional se reduce a n productos y n sumas/restas.

  • Divisor de grado 2: q(x)=x2+q1x+q0
En este caso, asumimos n≥2con lo cual se obtiene un cociente de grado n-2 y un resto de grado 1 de la forma:
C(x)=Dnxn-2+Dn-1xn-3+...+D3x+D2
R(x)=D1x+D0

De nuevo, efectuando la división con coeficientes genéricos comprobamos que los coeficientes Dj's se calculan recursivamente como
Dn+1=Dn+2=0
Dj= pj - Dj+1*q1 - Dj+2*q0, j=n,n-1,...2,1. (2)
D0= pD2*q0
Este es el algoritmo correspondiente a los ejemplos 1 y 2 anteriores.
La excepción hecha en (2) para el cálculo de D0 (y la aparición de un segundo coeficiente Dn+2 nulo) equivale a las dos (k*(k +1) = 2, sik+1=2) posiciones nulas que aparecen distribuidas simétricamente en la tabla de Ruffini para divisores degrado 2. En este caso la regla nos da un costo computacional de 2*(n-1) sumas y productos.

  • Divisor de grado 3: q(x)=x3+q2x2+q1x+q0.
    En este caso, asumimos n≥3con lo cual se obtiene un cociente de grado n-3 y un resto de grado 2 de la forma:
    C(x)=Dnxn-3+Dn-1xn-4+...+D4x+D3

    R(x)=D2x2+D1x+D0
    donde los coeficientes Dj's se calculan recursivamente como:
Dn+1=Dn+2=Dn+3=0
Dj= pj - Dj+1*qDj+2*qDj+3*q0, j=n,n-1,...3,2. (3)
D1= p1 D3*q1 - D4*q0
D0= p0 D3*q0
Este algoritmo es el que se aplica al ejemplo 3.
La excepción hecha en (3) para el cálculo de D0 y D1 (y la aparición de los coeficientes Dn+2 y Dn+3 nulos) equivale a las seis (k*(k+1)=6, sik+1=3)posiciones nulas que aparecen distribuidas simétricamente en la tablade Ruffini para divisores de grado 3. En este caso la regla nos da uncosto computacional de 3*(n-2) sumas y productos.
Con estos tres casos preliminares vislumbramos el mecanismo general quenos permite calcular los coeficientes del cociente y resto de ladivisión:

  • Divisor de grado k+1: q(x)=xk+1+qkxk+qk-1xk-1+...+q2x2+q1x+q0, k≥0.
Ya el lector habrá advertido a partir de los tres casos iniciales queel proceso sigue un patrón común. En este caso se obtendrá un resto degrado k y un cociente de grado n-(k+1), siendo n≥k+1, de la forma:
C(x)=Dnxn-(k+1)+Dn-1xn-(k+2)+...+Dk+2x+Dk+1
R(x)=Dkxk+Dk-1xk-1+...+D2x2+D1x+D0
Otra vez, efectuando la división con coeficientes genéricos comprobamos que los coeficientes Dj's se calculan a través de la recurrencia:
Dn+1=Dn+2=...=Dn+k+1=0
Dj= pj - Dj+1*qDj+2*qk-1 - Dj+3*qk-2-...- Dj+k*q1 - Dj+k+1*q0j=n,n-1,...k+1,k. (4)

Dk-1= pk-1 - Dk+1*qk-1 Dk+2*qk-2 -...- D2k-1*q- D2k*q0
Dk-2= pk-2 Dk+1*qk-2 -...- D2k-2*q- D2k-1*q0
.....................................................................................................................
D1= p1 - Dk+1*q- Dk+2*q0
D0= p0 - Dk+1*q0
En definitiva vemos que para el cómputo de los coeficientes Dj's , con j<k, sólo puede recurrirse a los coeficientes ql, con l<j.
De nuevo, la excepción hecha en (4) para el cálculo de D0D1, ...,Dk-1 (y la aparición de los coeficientes Dn+2Dn+3,..., Dn+k+1 nulos) equivale a las k*(k+1) posiciones nulas que aparecen distribuidas simétricamente en la tabla de Ruffini para divisores de grado k+1.
En el caso general la regla nos da un costo computacional de (k+1)*(n-k) sumas y productos.
Concluimos con una propuesta de código (basado en Mathematica) quepermite obtener el cociente y resto de la división de dos polinomios p(x) y q(x)en base al algoritmo anterior.

"Futurama" y el teorema de la inversión



Series y películas acostumbran a explicarnos sucesos o detalles de la trama con explicaciones llenas de imprecisiones científicas que, en muchos casos, los guionistas deciden aplicar de forma indiscriminada «por el bien del entretenimiento». Sin embargo, el más reciente capítulo de la sexta temporada de la serie «Futurama» ha demostrado que no sólo se puede divertir a los televidentes, sino que se puede ser científicamente correcto al mismo tiempo. ¿Cómo lo hicieron? Ken Keeler, productor y escritor de la serie, desarrolló un nuevo teorema... y lo probó en el mismo episodio. Para poder revelar algunos detalles del teorema en cuestión es necesario comentar un poco la trama del reciente episodio «Prisoner of Benda». El robot Bender (el personaje alma de la serie), mientras mira las noticias, descubre que el Emperador Nikolai de Robo-Hungría está de visita en Nueva Nueva York. Bender desea robar la corona del Emperador, pero no recibe ayuda de sus compañeros para ejecutar el plan. Mientras tanto, Amy y el Profesor están dando los últimos retoques a la máquina de Intercambio de Mentes, que ya había tenido una introducción en la segunda parte (presentada como episodio), de «Bender's Game», el tercer filme de la serie. Todo comienza cuando el Profesor revela que deseó haber tenido una vida extrema, mientras que Amy confiesa que aún no ha logrado superar el "inconveniente" que tiene con la comida. La idea: El Profesor y Amy cambian sus cuerpos, de forma que el profesor puede tener las sensaciones extremas que busca con el cuerpo de Amy, mientras que Amy puede aprovechar para comer todo lo que desea, al mismo tiempo que le hace ganar al Profesor un poco de peso. ¿Cuál es el problema? La máquina de intercambio sólo funciona una sola vez en dos personas iguales, por lo tanto, Amy y el Profesor no pueden «cambiar» de nuevo... al menos no directamente. De más está decir que el resto de los personajes también usa la máquina, por lo tanto, la mayoría de los personajes terminan en cuerpos que no les pertenecen, lo que abre paso a situaciones muy... extrañas, como Fray en el cuerpo de Zoidberg y Leela en el del Profesor, como se ve en el vídeo.
Publicado en: ABC

Descifran un código maya que conduciría a un tesoro en Guatemala


Un científico alemán asegura haber descifrado el llamado Código Maya de Dresde y descubierto en uno de sus capítulos indicaciones precisas que conducirían a un gran tesoro de oro de una cultura desaparecida en las aguas del lago de Izabal de Guatemala. "El Código Maya de Dresde conduce a un gigantesco tesoro en Guatemala de ocho toneladas de oro puro", afirma el matemático Joachim Rittsteig, desde hace 40 años estudioso del documento, en declaraciones que publica hoy el rotativo alemán Bild. Añade que "en la página 52 se habla de la capital maya de Atlan, que resultó destruida por un terremoto el 30 de octubre del año 666 antes de nuestra era. En la ciudad se guardaban 2.156 tablas de oro en las que los mayas grabaron sus leyes". El tesoro se hundió junto a la ciudad en las aguas del lago de Izabal, situado al este de Guatemala, cuyos restos han sido localizados por el científico alemán gracias a imágenes de radar tomadas en la zona. "En ellas pueden verse claramente los restos de la ciudad. En las ruinas de una fortaleza se aprecia el sarcófago de piedra en el que podrían encontrarse las 2.156 tablas de oro. Los datos de que dispongo muestran el lugar con un margen de error de 10 centímetros", asegura Rittsteig. El experto, que busca actualmente patrocinadores para una expedición a Guatemala, calcula que "solo el valor del oro de las tablas asciende actualmente a 211 millones de euros" (unos 290 millones de dólares). El Código Maya de Dresde, redactado sobre el año 1250 de nuestra era por sacerdotes mayas, es uno de los cuatro grandes documentos que se conservan de esa cultura y se encuentra en poder de la Biblioteca Estatal de Sajonia, al este de Alemania, desde hace 272 años.

John Willard Milnor, premio Abel 2011



La Academia de Ciencias y Letras de Noruega ha resuelto conceder el Premio Abel 2011 a John Willard Milnor(Institute for Mathematical Sciences, Universidad del Estado de Nueva York en Stony Brook, EE.UU.) “...por sus descubrimientos pioneros en topología, geometría y álgebra”. Todas las obras de Milnor presentan las características que definen la buena investigación: gran perspicacia, fecunda imaginación, elementos de sorpresa y belleza suprema. El descubrimiento por Milnor de las esferas suaves exóticas en siete dimensiones fue totalmente inesperado. Este descubrimiento marcó la llegada de la topología diferencial y la realización de una ‘avalancha’ de trabajos por toda una generación de brillantes matemáticos. Esta avalancha, que perdura desde hace décadas, cambió el panorama de las Matemáticas. Milnor siguió trabajando en este campo y, en colaboración con Michel Kervaire, proporcionó un inventario completo de las diversas estructuras diferenciables en esferas de todas las dimensiones. Demostró, en especial, que la esfera exótica de dimensión 7 contiene exactamente 28 estructuras diferenciables distintas. Ambos matemáticos se cuentan entre los primeros en identificar la particular naturaleza de las variedades 4-dimensionales, abriendo así camino a desarrollos esenciales en topología. La refutación por Milnor de la Hauptvermutung, conjetura que databa de mucho tiempo atrás, echó por tierra las expectativas acerca de la topología combinatoria que se retrotraen a Poincaré. Milnor descubrió también variedades suaves homeomorfas con fibrados tangentes no isomorfos, a partir de lo cual desarrolló la teoría de los microfibrados. En teoría de variedades de dimensión 3, demostró un elegante teorema de factorización única.

Publicado en: RSME.es, 23 de marzo de 2011

Un genio de 12 años reta a Albert Einstein


  • Jacob Barnett de 12 años de edad, posee un IQ de 170 creando su propia versión sobre la teoría de la relatividad. Foto: Especial

A sus doce años, Jacob Barnett no sólo posee un intelecto prodigioso -su cociente intelectual es de 170-, y una intensa pasión por las matemáticas, sino también la insolencia propia de los jóvenes genios. Y es que Barnett se ha propuesto nada menos que enmendar a uno de los pilares de la Física: la Teoría de la Relatividad de Albert Einstein. Lo más sorprendente del caso es que, según varios eminentes físicos consultados por la revista Time, el chaval superdotado podría no estar muy lejos de conseguirlo. Eso sí, necesita aún continuar desarrollando sus complejas ecuaciones. De momento, le animan a seguir trabajando en su teoría. "Estoy impresionado por su interés en la Física y lo mucho que ha aprendido hasta ahora", dijo en un correo electrónico enviado a la familia Scott Tremaine, profesor del Institute for Advanded Study. "La teoría en la que está trabajando trata con algunos de los problemas más difíciles en la Astrofísica, y la Física teórica. Quien lo resuelva estará en posición para ganar el Nobel de Física". A Barnett, que vive en un pequeño pueblo de Indiana, la Universidad de Indiana ya le ha ofrecido un cargo como investigador a sueldo de la institución. Y es que su carrera es prometedora. Capaz de resolver rompecabezas de 5.000 piezas con sólo tres años, a los 8 años ya se había graduado de la escuela secundaria y desde entonces recibe clases de Astrofísica de un nivel universitario. El chico, a quien le fue diagnosticado un problema de autismo a los dos años, se ha convertido en todo un fenómeno mediático que ha atraído la atención de algunos importantes medios de comunicación norteamericanos. Por ejemplo, el inefable Glenn Beck, de la cadena de Fox News, le entrevistó esta semana para que explicara al país entero su teoría.

Publicado en: EL MUNDO, 3 de abril de 2011

http://www.youtube.com/watch?v=9Rkk9CInWc8

El 'anumerismo' también es incultura


Comprar un décimo a Doña Manolita "porque ahí cae mucho" sin tener en cuenta la enorme cantidad de números que despacha esa administración de lotería. Traducir del inglés la palabra billion por "billón" sin considerar que en español ese término designa una cifra mil veces mayor. Asumir sin el menor sentido crítico el titular "ocho autonomías, por debajo de la media en gasto sanitario", sin preguntarnos qué tendrá de extraordinario la noticia. Estos tres ejemplos son síntomas de anumerismo,la incapacidad en diversos grados para desenvolvernos en el universo de las cifras. La palabra la popularizó hace 23 años el matemático estadounidense John Allen Paulos en El hombre anumérico (Tusquets), un ensayo que ya es un clásico. Y aunque el término no ha entrado en el diccionario, describe una realidad vigente, un tipo de ignorancia que puede afectar a personas cultísimas en otras ramas del saber. Su precio, según Paulos, es alto. "Usted puede elegir entre tener o no ciertas nociones numéricas pero si no las tiene será más manipulable". Y más proclive a dejarse engañar por charlatanes y pseudocientíficos. Emilio Lledó, profesor de Historia de la Filosofía y académico, reivindica también las matemáticas como una luz para alumbrar un mundo de manipulación informativa. "Esta ciencia es una lucha constante con la verdad porque en ella, en su exactitud, no caben las ideas mentirosas". Lledó recuerda su etimología: del griego máthema, aprender. Y no solo aprender, sino experimentar. Y no solo experimentar, sino deducir. Y no solo deducir, sino demostrar. Y no solo demostrar, sino estar en contacto con lo verdadero. "Y todo esto", lamenta, "no puede estar muy de moda en un universo que tiende a la falsedad".

Publicado en: EL PAÍS, 6 de abril de 2011

Tras una travesura matemática, Google se quedó sin 6.000 patentes


Pi, la distancia entre la Tierra y el sol y otras constantes matemáticas fueron la base que utilizó Google para calcular cuánto ofrecer por una serie de patentes de tecnología de comunicación inalámbrica. Lo hizo en el marco de una subasta de unas 6.000 patentes que pertenecían a la firma de telecomunicaciones Nortel, declarada en bancarrota. Google perdió frente a un consorcio que incluía a Apple y Microsoft, y que clic ofreció US$4.500 millones. "Google ofrecía cifras que no eran números redondos", le dijo una fuente vinculada con la subasta a la agencia de noticias Reuters. La puja se concentró entre dos consorcios y algunas firmas individuales, como Google e Intel. Las estimaciones iniciales calculaban que el grupo de patentes se vendería por unos US$2.000 millones, pero tras cuatro días de ofertas la cifra escaló más allá de los pronósticos. En sus ofertas, Google eligió números como la constante de Brun (1,9021...) y la de Meissel-Mertens (0,261497...), lo que se dijo que dejó "perplejos" a los involucrados en la subasta. Cuando el dinero ofrecido por otros alcanzó los US$3.000 millones, se dice que Google hizo uso de pi y ofertó US$3.141,59 millones. "O tenían demasiada confianza o estaban aburridos", dijo la fuente de Reuters. No está claro qué llevó a Google a recurrir a estas cifras para sus ofertas. Aunque es sabido que el co-fundador de la compañía, Sergey Brin, es un prodigio de las matemáticas y las constantes utilizadas en la subasta podrían dar muestras de su influencia en el proceso. A medida que las ofertas se iban abultando, algunas compañías iban decidiendo salir del proceso y otras se iban asociando para mejorar sus posibilidades.
Publicado en: BBC Mundo, 4 de julio de 2011